Cuando en 1984 Jorge Mª Ribero-Meneses descubre que la Humanidad racional y la Civilización nacieron en el Norte de España, todos los antropólogos del orbe defendían que nuestra especie se gestó en África, fruto de la evolución sufrida hace 40.000 años por el mal denominado Hombre de Neanderthal. La Biología Molecular, las excavaciones en Atapuerca y una cadena constante de descubrimientos arqueológicos y antropológicos han acabado demostrando que sapiens y neanderthales fueron coetáneos y que el solar más antiguo de ambas especies se encuentra a orillas del Cantábrico central y oriental, allí donde Ribero-Meneses lo situó hace más de dos décadas, para sorpresa de todos y escándalo de aquellos que han pasado de condenar al investigador castellano... a plagiarlo sin rubor alguno.
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