La Civilización se desplazó de Oeste a Este, siguiendo primero las aguas del río Ebro y proyectándose más tarde desde la desembocadura de este río hacia todos los rincones del Mediterráneo. La Toponimia del Bajo Ebro ha conservado los vestigios de este desplazamiento, pudiendo demostrarse a través de ella cómo los primitivos Kaztallanes o Cattalanes, originarios del litoral cantábrico, extendieron su presencia hacia el Levante ibérico, el Magreb, Libia, Egipto, Palestina, Anatolia, Creta, Grecia, Roma... Los grandes Imperios mediterráneos, y en particular estos últimos, borraron toda huella de aquella primera colonización del Mare Nostrum catalán, absolutamente contradictoria con la maternidad que Griegos y Romanos se atribuyeron sobre las culturas mediterráneas, así como sobre la Historia, la Cultura, la Democracia, la Religión, la Lengua, la Ciencia o el Arte...
EDICION LIMITADA.